Resaltados parabólicos: la estrategia nórdica que salva vidas y ahorra 290.000 millones a Bogotá
Un informe de WRI revela el impacto económico y de seguridad de estas obras viales en la capital, reduciendo siniestros y optimizando recursos públicos.
La movilidad en Bogotá podría ganar un aliado clave para mejorar la seguridad vial y la eficiencia del transporte: los resaltados parabólicos. Esta técnica, de origen nórdico, ha sido analizada por la organización WRI (World Resources Institute), quien cuantificó su impacto positivo en la reducción de siniestros viales y en el ahorro económico para la ciudad. Según el informe, la implementación de estas obras podría generar un beneficio anual de 290.000 millones de pesos para Bogotá.
Los resaltados parabólicos son elementos de diseño vial que buscan calmar el tráfico y reducir la velocidad de los vehículos en intersecciones y cruces peatonales. Al modificar la geometría de las calles, se obliga a los conductores a tomar curvas más cerradas y lentas, lo que disminuye significativamente la probabilidad de accidentes graves. Esta estrategia, ya probada en países nórdicos, está ganando terreno como una solución efectiva para las ciudades latinoamericanas con altos índices de movilidad.
Para Bogotá, donde la seguridad vial es una preocupación constante, este informe representa una oportunidad para repensar el diseño de sus vías. La reducción de siniestros no solo salva vidas, sino que también disminuye los costos asociados a la atención médica, las reparaciones de vehículos y la congestión del tráfico. El ahorro de 290.000 millones de pesos anuales podría destinarse a otras mejoras en infraestructura o servicios públicos, tema que ya cubrimos en Robo de vehículos.
La publicación de este estudio por parte de WRI pone sobre la mesa una alternativa concreta para la gestión de la Alcaldía Mayor y el Concejo de Bogotá. La pregunta ahora es si las autoridades locales tomarán esta recomendación como base para actualizar sus normas de diseño vial y priorizar obras que no solo mejoren la fluidez, sino que también protejan a peatones y conductores. La seguridad ciudadana y la movilidad sostenible siguen siendo retos pendientes en la capital.